Le cercueuil

Par fois je ne sais pas si je suis encore en vie, ou c’est juste mon phantome, une âme perdue qui n’arrive pas a trouver la sortie. Je me demande si ce que je vis se passe seulement dans ma tête, si la douleur vient de l’extérieur ou ce n’est qu’un produit de ma pensée.

Je me demande si la main que je tiens est une autre main humaine ou juste une ombre et la chaleur que je ressens est toute imaginée, et la force rendue a la pression de mes doigts pure illusion.

Je rève que la mort arrive sans foule atristée qui suive mon cercueil couvert du drapeau, sans cornemuses qui rendent hommages; au lieu de ça, je me découvre enfermé dans un carton rempli de larmes, de mes larmes salées.

Pendant la phase rem du someil du voisinage, une voiture électrique arrive doucement au milieu de la nuit, on n’entend que le bruit des pneus contre la chaussée et le point final du frein à main, persone ne se réveille. Même les lampadaires et les caméras de surveillance dorment à cet heure-ci. Deux oiseaux en descendent, calmement, avec assurance, connaissent bien leur tâche. Ils respectent le silence nécessaire à cette liturgie de corps qui s’en vont, sauf par un petit croassement qui me permet d’en identiffier un.

Le corbeau et son compagnon soulèvent aisément le colis et le chargent dans la banquette arrière. À l’intérieur, une graine pleure le manque de temps qui lui a empêché de germer. Pleure et donne des coups de pied étouffés au fond de l’océan de larmes, contenu dans ce carton, mon dernier vaisseau, mon ultime démeure.

PS: désolé s’il y a des fautes d’ortographe, le français n’est pas ma première langue, et le correcteur ne fonctione pas à présent.

Camiño

Á beira do río camiño, a dor que xa coñece tamén esta paraxe séguenos a pouca distancia.

No último retorno ao país a meiga remexeu o meu universo. Anque fun visitala por autoestrada, a alma segue sendo a mesma que hai mil anos, á fin ela deu nos puntos que me están bloqueando. A clave é o amor. E saber quen son eu. Cando o descubra deixarei de precisar de manuais para unha vida feliz.

Así camiño á beira do río, arrastro ese saco de pedras negras, este territorio ermo que consome todas as miñas forzas na sua defensa.

A meiga sabe que construo prisións xeométricas onde me refuxio da realidade. A cegueira e a velocidade de fuxida variables da ecuación do fracaso.

Camiño cara ao amor, libre de territorios, aberto á vida e á diversidade. Avanzando, que é a esencia do camiño.
Camiño, avanzo

La lengua que recibimos de nuestros padres

De pequeño nuestra madre nos enseñaba que no se dice “petar a la puerta” sino “llamar a la puerta”, además de muchas otras correcciones que intentaban eliminar la contaminación de nuestro castellano. Sin embargo, le seguíamos llamando “peja” a la “urraca”, “carballo” al “roble” y “cachopeira” a “un conjunto de ramas que nacen de un castiñeiro cortado a ras del suelo”.
Cuando tenía 18 años aprendí del profesor de lengua castellana que no se escribía “quiero que esteas bien” sino “quiero que estés bien”. Y creí que ya tenía una lengua lista para viajar por el mundo hispano sin problemas. Aunque no sabía porqué fuese a donde fuese siempre me seguían comentando lo de mi acento gallego.
Con 50 años un compañero de trabajo andaluz me explicó que no se dice “no lo doy hecho” sino “no consigo hacerlo” y eso me hizo pensar en que la lengua que recibimos de pequeños es más fuerte de lo que creemos. Mi lengua principal es el gallego desde hace más de 30 años, y también hablo francés con fluidez y me voy defendiendo en inglés y portugues, pero cuando hablo el castellano me es muy difícil no usar el que mis padres me enseñaron, este castellano de las Rías Baixas, duro como un croyo.

Publiqué esto esta semana en el grupo de facebook Club de fans de Juan Carlos Moreno Cabrera
Como reconocimiento a mis padres y a la lengua que me dieron

Soñar y sus espinas

Mi pasado es una casa en ruinas.

pero tengo un futuro brillante

como de diamantes transparentes

El polvo de la carcoma cubre los suelos de mi pasado,

si pudiera le prendería fuego

un fuego de luz intensa que limpiase mi curriculum

y diese calor a la plantita de mi esperanza.

Pasa un año y sigo teniendo un futuro de luz

fresca y con sabor a fresa

un futuro esperanzador

pero mi pasado sigue siendo una casa con el tejado derrumbado

y los cristales rotos

no hay olor a ropa limpia,

ni a pan cocido en horno de leña

ni siquiera los ratones se pueden ya aprovechar de ella.

solo siento unas ganas tremendas de reventarla con dinamita,

de barrer de un solo golpe esa vergüenza

ese escupitajo amarillo que fue mi vida imperfecta.

Ahora si, sigo con un futuro como una galaxia

caracol elíptico de inmensos mundos alrededor de esos puntitos estrellas

como los granitos de arena de una playa desierta

cada uno un suspiro

cada uno un deseo,

cada vez que me imagino 

infinitos son los versos.

Diez años después y mi pasado sigue oliendo a humedad

y el suelo son escombros y el techo agujeros

sin embargo mi futuro en mi pasado era luminoso, abundante y cierto

como puede ser que viva imaginando el paraíso, mi cielo

lamentando la desolación de haber fracasado 

quítame ese sucio, húmedo y fétido estigma

quiero construir pequeño

sobre pequeñito, sobre pequeño

llévate los sueños soñados perfectos

quitame el estrés de buscar a tientas

entre tantos mundos nuevos

y seguir estropeando 

la casa que nos construyo

¡que tenga frescor eterno,

que por fin no se destruya

que por fin no me avergüence 

que quede algo en pie después de tanto esfuerzo!

No quiero que de viejo 

las ruinas de mis sueños 

me obstaculicen la vida

me confinen en el lamento

quiero poner ladrillos 

que aguanten el paso del tiempo

que desde el futuro me diga

mira no eran perfectos

pero siguen aguantado 

e hicieron buen efecto

cumplieron su cometido

levantaron derecha mi vida

me llena de orgullo verlos.

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